El ruido de las motos en Granada




¡¡¡Cielos, una moto en este sitio!!!

No se le ocurra tocarla, no sea que suene.

Dibujado especialmente por Soria para estas páginas

Reirse, por no llorar. Pero es para llorar.

El Ayuntamiento de Granada no puede con las motos ruidosas.

Tampoco puede con otras cosas. El Ayuntamiento de Granada es bastante impotente. Los problemas lo desbordan. Son problemas muy grandes: el Ayuntamiento no puede con ellos.

Por ejemplo, las motos ruidosas.

El Defensor del Pueblo Andaluz ya le llamó la atención al Ayuntamiento sobre ellas en 1997. Pero el Alcalde y los Concejales estaban muy ocupados con otros temas más grandes que tampoco podían resolver. Y no pudieron contestarle.

Algunos ciudadanos escribían de cuando en cuando cartas a los periódicos. Pero ya se sabe, la gente se queja por quejarse (y el Defensor del Pueblo Andaluz, también).

Además, el Ayuntamiento no podía con las motos ruidosas porque no tenía una ordenanza buena sobre las motos ruidosas. Entonces hicieron una que sí era buena y la publicaron en el Boletín Oficial de la Provincia en marzo del 99.

Y empezaron a hacer controles.

Pero resultó que la ordenanza no era del todo buena y también resultó que después de hacer los controles había que tramitar las sanciones y la ordenanza no decía quién tenía que tramitarlas.

Y durante meses no tramitaron nada. Y para evitarse más líos pronto dejaron de hacer controles.

Una vez recibieron una carta de un ciudadano cantándole las cuarenta al Ayuntamiento y también a otras autoridades. Pero era muy larga y también muy difícil de contestar porque parecía que llevaba razón y ¿cómo le iban a decir al ciudadano que llevaba razón? De manera que no le contestaron hasta que el ciudadano se puso muy pesado, recurriendo a la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y todo.

Entonces le dijeron al ciudadano que iban a hacer otra ordenanza y que esta vez sí sería buena. Y la hicieron. Tardaron un año, pero la hicieron. En diciembre del 2000 entró en vigor.

Pero, claro, no se puede estar en todo. Cuando la ordenanza entró en vigor se dieron cuenta de que no tenían un local que fuera bueno para guardar las motos ruidosas que se retirasen de la circulación. Tardaron dos o tres meses en encontrar un local que era bueno. Problema resuelto.

Ahora bien, es sabido que los problemas nunca vienen solos y cuando resolvieron el problema anterior surgió otro: no tenían sonómetros. Tenían un par de ellos pero eran muy caros, porque eran de tipo 1 como mandaba la ordenanza antigua, y si compraban más de los mismos peligraban los Juegos de Invierno. La nueva ordenanza permitía que la Policía Local usara otros sonómetros más baratos (los de tipo 2) que también son buenos para medir el ruido de las motos ruidosas. De manera que decidieron comprar tres o cuatro.

No sabemos si los han comprado ya o hay algún tramite pendiente con la selección del proveedor o algo así.

Lo que sí sabemos es:

Para que luego digan que el Ayuntamiento de Granada es incapaz de resolver los problemas.

Además los progresos de la biotecnología pueden ayudar mucho ...

Publicado por El País el 24/10/99

(Continuará)



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