Carta a las autoridades sobre el ruido de las motos en Granada |
Con copia a:
|
Granada, 10 de Septiembre de 1999
Petición dirigida por
A: Las autoridades citadas al margen
Sobre el ruido producido por las motos en la ciudad de Granada Muy Sres. míos:Me dirijo personalmente a ustedes en demanda de que, tanto individual como colectivamente, tomen acciones efectivas para la solución del problema de referencia.
Entiendo que todos ustedes tienen responsabilidades en este asunto. Unos por su obligación directa de velar por el orden público y por la salud de los ciudadanos; otros por tener en su mano, o poder obtener, los medios humanos, jurídicos o materiales necesarios para actuar sobre él eficazmente, y otros, porque el problema afecta de forma indirecta, pero significativa a sus áreas de competencia tales como el desarrollo económico y turístico de la ciudad. Las autoridades locales están directamente implicadas en el problema. Igualmente las provinciales y las de tráfico puesto que los vehículos que lo causan proceden muchas veces de otras localidades que también lo soportan y circulan por vías interurbanas sometidas a su vigilancia. Y son responsables tanto el Poder Legislativo, si es que faltasen normas adecuadas como el Ejecutivo que debería hacerlas cumplir, y el Judicial al que corresponde la tutela efectiva de los derechos de los ciudadanos y el Ministerio Fiscal que ha de promover, incluso de oficio, la acción de la justicia en defensa de dichos derechos y del interés público. Quiero decirles, con el debido respeto y haciendo expresamente las salvedades que correspondan, pero también de forma clara y firme que no están ustedes cumpliendo con sus responsabilidades. Los dos ejemplos incluidos en el recuadro ilustran la anterior afirmación. En rigor, aquí podría terminar este escrito ya que cada uno de ustedes (y no digamos todos juntos) tienen medios y capacidad de sobra para definir y analizar con precisión el problema, sus efectos y los medios necesarios para resolverlo, así como para poner en práctica las correspondientes soluciones. De hecho, los análisis están ya realizados y publicados (en algunos casos, paradójicamente, por algunas de las instituciones a las que ustedes pertenecen) (Ver nota 1) . Ni faltan tampoco normas aplicables, desde la Constitución a las Ordenanzas Municipales, pasando por el Código de Circulación, la Ley de Defensa del Medio Ambiente y el Código Penal. No es, por lo tanto, análisis ni normas lo que falta sino acción, acción eficaz por parte de ustedes. Pero el ciudadano que esto suscribe no puede detenerse aquí. No puede, en primer lugar, porque la democracia es participación y el papel de los ciudadanos no debe ceñirse al de meros peticionarios ante los poderes públicos, aun cuando lo que se pide sea (como en este caso) de estricta justicia. Y en segundo lugar, porque tiene por costumbre personal desde hace tiempo entender (o al menos intentar entender) lo que ocurre a su alrededor, especialmente si le afecta, y no limitarse a señalar culpables con el dedo. Compartiré, pues, con ustedes algunas consideraciones que dividiré en tres partes:
El problema en sí mismoSe caracteriza por:
La inacción de las autoridades ante el problemaResulta, pues, no sólo intolerable sino también sorprendente que las autoridades no tomen medidas efectivas al respecto. Permítanme que exprese en voz alta mis reflexiones sobre las posibles causas de esta situación.En primer lugar, hay que descartar que la causa principal sea que no tengan ustedes interés en resolver los problemas que afectan a los derechos de los ciudadanos. Podría ser así en algún caso pero pienso que no de forma generalizada. Más probable es que muchos de ustedes tengan la impresión de que el tema "no es para tanto" , de que se trata de "simples molestias". Es interesante mencionar, a este respecto lo que dice el Defensor del Pueblo Andaluz en su informe antes citado: " yo mismo confieso que al dirigir en 1992, como Adjunto Primero de la Institución, este tipo de quejas no era consciente de la importancia y extensión de lo que, de forma simplificada, denominamos "las quejas por molestias de ruidos". Más tarde fui comprendiendo, a través de las cartas de las familias afectadas, la importancia de esta auténtica agresión a la intimidad familiar, a la convivencia de las familias, a la perturbación del descanso, sobre todo, nocturno, hasta llegar, en ocasiones, a la depresión y al abandono de sus propios domicilios". Una forma sutil de minimizar el tema es encasillarlo dentro de alguna especialidad a la que verbalmente se le da gran importancia y, con frecuencia, muy poca en la práctica, por ejemplo: "esto es un tema de los de medio ambiente" . Y no es un tema de los de medio ambiente (Ver Nota 2) , ni de ninguna otra especialidad regulada con mayor o menor precisión mediante normas de rango técnico: es un tema de orden público y de protección de derechos fundamentales de los ciudadanos . Algunos de ustedes tendrán la sensación de no disponer de los medios materiales y humanos necesarios. Pero de lo que realmente se trataría es de que la poca importancia atribuida al tema ocasiona una definición errónea de prioridades que, a su vez, lleva a una insuficiente asignación de recursos. (Ver Nota 3) En sentido contrario, el problema puede quizá percibirse como imposible de resolver por haberlo encuadrado dentro de otro mayor del que "se sabe" que tiene difícil solución: por ejemplo, el crecimiento del tráfico, o la falta de educación cívica, o el problema general del ruido urbano, etc. Sin embargo, la experiencia nos enseña a todos que para resolver un problema conviene proceder en sentido contrario: dividirlo en fracciones abarcables, concentrarse en una de ellas y resolverla, y proceder así sucesivamente con las demás. (Ver nota 4) La misma percepción de imposibilidad podría quizá también deducirse del hecho de que el problema afecta a otros muchos lugares. Si damos por sentado que " esto ocurre en todas partes ", parece que se justifica con facilidad nuestra inacción. Pero esto no ocurre en todas partes. Ni puede darse por supuesto que se trata de una desgraciada consecuencia del progreso , puesto que donde menos ocurre es donde más progreso hay. Alguno posiblemente opine que se necesitan leyes más estrictas y regulaciones más precisas, opinión que es compartida en parte por el que esto suscribe. Sin embargo, sería aberrante usar este argumento para no cumplir y hacer cumplir las ya existentes . Por mi parte, creo que se trata de una combinación de todas las causas mencionadas, una de cuyas consecuencias más lamentables es la falta total de motivación de los agentes de la autoridad que ignoran olímpicamente el asunto como si no fuera con ellos. La actitud de los ciudadanosAnte este estado de cosas el ciudadano puede en principio seguir alguna de las siguientes vías de actuación:
Atentamente, Francisco Morales Delgado NIF: 23.375.423-V
PD. Me pongo muy sinceramente a disposición de cada uno de ustedes para, en lo
que pueda estar en mi mano, colaborar en la resolución del problema de
referencia.
|
| Comienzo de esta página | Portada de "Granada contra el Ruido" | Ilustraciones y Opiniones |